Ya sea por los beneficios de tener productos frescos cultivados en casa, por diversión o por la idea de comenzar un negocio, ¡es momento de aprender a realizar tu propio huerto casero! Aunque se requiere de mucha práctica, aprendizaje y técnicas, a continuación compartimos información útil para dar tus primeros pasos y más que nada, ¡animarte a comenzar!

Sembrar en Puerto Rico

A la hora de sembrar, un factor clave es el clima. Se trata de tomar en cuenta la atmósfera del lugar en el que sembrarás con el objetivo de tener más probabilidades de que obtengas buenas cosechas. Es decir, no se puede sembrar de todo en todo lugar. Algunos ejemplos de semillas o árboles que puedes sembrar en Puerto Rico son: lechuga, repollo, tomate, cebolla, pimiento, berenjena, habichuelas tiernas, cilantrillo, albahaca, orégano, recao, calabaza, plátanos, guineos, papaya, chinas, limones, entre otros.

Actividad para toda la familia

Crear y mantener un huerto casero puede convertirse en una actividad en la que comparten los miembros de la familia de una forma diferente: sin tecnología, sin televisor, sin aire acondicionado. De otro lado, fomenta las interacciones entre la familia, cada cual asume una responsabilidad, juntos manejan las frustraciones y los logros, realizan actividad física, se exponen al aire fresco, y valoran la cosecha como logro de todos.

Ideas para comenzar el huerto en casa

  • Decide qué quieres sembrar.
  • Comienza con un máximo de 3 siembras en la primera fase de manera que puedas dedicarle el tiempo y atención necesaria y vayas aprendiendo cómo cuidarlas.
  • Adquiere las semillas o árboles.
  • Consigue o compra la tierra y el abono a utilizar.
  • Diseña el plano usando lápiz y papel.
  • Toma en cuenta el sol y la sombra del área. Si es un área de sol constante, considera algún semi-techo para proveer la sombra necesaria, puede ser con una pequeña carpa, toldo, manta o con pedazos de madera.
  • Puedes ubicar tu huerto ya sea en el patio, terraza o incluso en un balcón.
  • Asegúrate de contar con los materiales necesarios. Entre ellos: tiestos pequeños o recipientes reciclados, azada/pala, rastrillo, guantes, manguera con rociador.
  • Identifica los tiestos o recipientes con el nombre de lo que sembrarás.
  • Siembra las semillas en los tiestos o recipientes ya identificados por nombre.
  • Monitoréalas diariamente (sabrás cuándo necesitan agua, identificarás si hay alguna plaga, corregirás cualquier tiesto que se haya virado con el viento, así como cualquier otro detalle que debas revisar).
  • Una vez pasada la primera fase, debes comenzar a trasplantarlos idealmente a la tierra o incluso a tiestos o recipientes más grandes. El tiempo para trasplantar puede variar entre una semilla y la otra.
  • Una vez listo el producto, ¡disfrútalo en familia!
  • Amplía tu huerto; identifica qué otras siembras quisieras añadir y ¡manos a la obra! Utiliza el aprendizaje que hayas adquirido en esta primera fase.

 

Al igual que mantener un jardín con flores, el huerto necesitará cariño continuo. Será necesario que todos los días, o al menos cada dos días, observes con detenimiento cómo va el crecimiento, les eches agua, abono, identifiques cuáles debes podar o resembrar, y sobre todo, ¡que disfrutes el proceso!

Además de lograr más nutrientes y sabor en tus platos, tener un huerto casero puede convertirse en tu nueva terapia para balancear los estresores del día a día. ¡Comiénzalo ya!