Estos elementos son indispensables para ayudarlos a superar sus desafíos

En Puerto Rico, la cantidad de personas mayores de 60 años supera la de menores de 20 años, según el Instituto de Estadísticas. Asimismo, estudios evidencian que la población general envejece a un ritmo acelerado. Ante este panorama, es urgente fomentar un trato sensible hacia nuestros viejos y viejas. Esto les permitirá superar los constantes retos que supone la llamada edad dorada.

No es un secreto que la vejez trae consigo una serie de desafíos particulares que afectan el bienestar físico y emocional de los envejecientes. Las complicaciones en el estado de salud resultan problemáticos en sí mismos, pero pueden representar una carga emocional mayor para las personas de edad avanzada si sus circunstancias no se atienden dentro de un marco de respeto y comprensión.

Es por eso que para el psiquiatra Fernando Calderón, vicepresidente del área de Salud Mental de la aseguradora Medicare y Mucho Más (MMM), resulta imperativo que tanto las personas de edad avanzada como aquellos que componen su entorno cercano conozcan las mejores prácticas de convivencia y trato solidario, de forma tal que los desafíos se puedan superar saludablemente.

El doctor Calderón puntualizó que tareas tan básicas como organizar los medicamentos diarios pueden convertirse en un problema inesperado.

“Reconocer las pastillas cuando se tiene dificultad para distinguir los colores puede ser un reto, y los envejecientes tienen que bregar mucho con medicamentos y dividirlos en los pastilleros. Son detalles que queremos que la gente entienda bien”, sostuvo el galeno.

A fomentar el buen trato
La empatía hacia las personas de la tercera edad es un elemento indispensable que debe inculcarse en todos los profesionales a cargo del cuidado médico de las personas mayores, explicó el especialista.

“Todos los días les recordamos a nuestros empleados y asociados, a la gente que trabaja con nosotros como parte de los servicios de salud, médicos y demás profesionales, que es vital tratar a nuestros pacientes mayores con sensibilidad”, afirmó el doctor Calderón.

Pero el énfasis en el respeto a las necesidades de las personas de edad avanzada no se reduce a meros recordatorios. Todo el personal de MMM debe completar el taller interactivo dirigido a desarrollar la sensibilidad requerida para tratar adecuadamente a esta población.

La idea central de los talleres —que también se ofrecen a la comunidad en general— es colocar a los participantes en la posición de los envejecientes. Para ello se realiza una gama de ejercicios, como la utilización de espejuelos que simulan una visión deteriorada por la edad o colocar granos en los zapatos para ofrecer una idea de las dificultades al caminar.

Más allá del malestar físico, las incomodidades sirven para alertar sobre la vulnerabilidad emocional que se deriva de ese dolor y, por ende, la pertinencia de un acercamiento respetuoso de esa realidad.

En el plano familiar, es menester recordar que nuestros padres y abuelos son las razones por las que estamos aquí, y que la edad avanzada no es un elemento que reduce su valor humano y capacidad de aportar al bienestar colectivo. Es asimismo una etapa que, con suerte, todos alcanzaremos en algún momento.

“A veces es difícil y puede ser un reto entenderlos, pero con amor y poniéndonos en sus zapatos es que podemos comprenderlos y tratarlos mejor. Siempre reconociendo su sabiduría y todo lo que en esta etapa de su vida nos pueden dar”, recalcó el doctor Calderón.