Cuando se cuida a un ser querido que por su condición de salud, está encamado, son muchos los aspectos que hay que tomar en cuenta. Desde la administración de medicamentos, aseo, higiene, estado emocional, monitoreo de presión y azúcar, hasta la alimentación. En este artículo daremos especial énfasis a éste último elemento. Esto, con la idea de que como cuidadores, nos aseguremos de que reciban los nutrientes necesarios para preservar su salud.

Cambios fisiológicos

Pacientes encamados por mucho tiempo pueden sufrir cambios fisiológicos; por ejemplo:

  • Flacidez muscular

Entre más tiempo lleve encamado, y la falta de movilidad o ejercicio, se puede afectar la tonicidad muscular, causando flacidez, pérdida o atrofia muscular.

  • Riesgo de osteoporosis

Debido a la reducción en actividad muscular, el riesgo de osteoporosis y calcificaciones en tejido o coyunturas es mayor. Esto puede a su vez, aumentar el riesgo de fracturas en estos pacientes. Estas calcificaciones pueden afectar la movilidad de las coyunturas.

  • Capacidad respiratoria disminuida

Estar acostado por mucho tiempo, disminuye la capacidad pulmonar. La fuerza para exhalar se disminuye. Aumenta riesgo de pulmonía.

  • Sistema digestivo

El estar encamado afecta la secreción de glándulas digestivas. Además, si se experimentan sentimientos de incapacidad por estar inmovilizado, se puede afectar el estado mental del paciente causando pobre apetito o anorexia, resultando en malnutrición. La falta de movilidad promueve también estreñimiento. Si hay una pobre ingesta de líquido y fibra, puede llevar a obstrucción fecal.

  • Sistema urinario

Por la posición, los primeros meses de estar encamado se puede observar poliuria, (exceso de orina), esto luego puede disminuir. Se excreta más calcio aumentando riesgo de osteoporosis y a la vez de infecciones de orina.

  • Piel

La piel puede comenzar a perder su firmeza, lo cual aumenta el riesgo de desarrollar úlceras por presión.

Recomendaciones nutricionales para cuidar al paciente encamado

Una vez se han repasado los cambios fisiológicos en el paciente encamado, se deben realizar las modificaciones necesarias en la alimentación para nutrir el cuerpo adecuadamente y prevenir complicaciones de salud tanto física como mental.

  • Asegurar la ingesta de calorías necesarias al día. Como regla general, es no menos de 1200 calorías en mujeres y no menos de 1500 calorías en hombres.
  • Integrar suplementos multi-vitamínicos. Éstos pueden ser líquidos para mejor ingestión.
  • Suplementación con calcio y vitamina D ha demostrado reducir el riesgo de fracturas de caderas.
  • Suplementación con omega 3 o una buena ingesta de pescados y vegetales como brécol, repollo y coliflor, ofrecen protección al sistema cardiovascular.
  • Incentivar la ingesta de alimentos altos en fibra como los alimentos integrales, frutas y vegetales para prevenir el estreñimiento.
  • Pacientes con dificultad al morder o tragar van a necesitar modificación en la textura de las comidas.
  • En lugar de ofrecer comidas sólidas, secas o duras, puedes cocinar los alimentos, majarlos o molerlos luego en la licuadora.
    • Puré de viandas con carnes y vegetales, es una alternativa para ofrecer una comida completa en una textura que pueda ser masticable y digerible.
    • Puré de frutas o “baby food” de frutas son alternativas para ofrecer frutas.
  • Asegúrate darle gusto a las comidas, para que sean más apetecibles.
  • De surgir úlceras por presión:
  • Se debe aumentar ingesta de proteína. Una suplementación de proteína puede ser beneficiosa para alcanzar los requerimientos. La proteína es esencial para crear nuevos tejidos y cicatrizar la úlcera. La leche, yogurt, el queso, granos, mantequilla de maní son ejemplos de fuentes de proteína.
  • Suplementación de Vitamina C y Zinc es importante ya que ayudan en la cicatrización de heridas.

Siguiendo estas recomendaciones, notarás un mejor estado de salud. De ser posible, solicita una consulta a una dietista para que te ayude a determinar los requerimientos calóricos y de proteínas de acuerdo a las necesidades del paciente al que cuidas.