Cocinar los alimentos del día puede ser una de las tareas que mayor tiempo consume. Puede ser aún más estresante para toda persona que tiene la responsabilidad de preparar tanto sus propios alimentos como los alimentos de quienes tienen alguna enfermedad. Dejar de cocinar no es una opción, así que, ¡a buscar alternativas!

La clave de muchas de las tareas que requieren esfuerzo está en la organización. De modo que, ese sería el primer paso para comenzar a balancear mejor los quehaceres diarios y que sobre más tiempo para otras cosas, incluso para tomar periodos más largos de reposo.

Recomendaciones para organizar las comidas de la semana
• Saca papel y lápiz y escribe el menú de la semana. Incluye qué vas a preparar de desayuno, almuerzo y cena.
• Escribe qué ingredientes necesitas para poder confeccionar todas las comidas de la lista.
• Párate frente a la alacena o gabinete y evalúa qué ingredientes te faltan. Si prefieres, otra opción es hacer este paso primero. O sea, ver lo que tienes y después hacer la lista de comidas de la semana basándote en los ingredientes que ya tienes en casa.
• Identifica qué comidas puedes calentar al día siguiente. Por ejemplo, arroces, habichuelas y pollo. Por otro lado, evita calentar al otro día pastas o pescados.
• Modifica las porciones. Llenar el plato con arroz no debe ser una buena idea. Servir en porciones más pequeñas ayudará a rendir mejor los alimentos, y sobre todo, a balancear los nutrientes necesarios para una sana alimentación. Para una comida completa debe incluirse al menos los siguientes grupos de alimentos: Farináceos y Carbohidratos, Carnes o sustitutos (Proteínas), Vegetales y Frutas. Las porciones recomendadas son: ¼ del plato el arroz, otro ¼ del plato la carne y ½ plato de ensalada o vegetales.
• Pon el Menú de la semana en un lugar visible, como en la nevera o gabinete.
• Descongela las carnes por etapa. Siempre que puedas, sácalas del congelador el día antes de que las vayas a preparar y pásalas a la nevera en lugar de descongelarlas a temperatura ambiente bruscamente o en el microondas.
• Combina sabores. Si siempre preparas el pollo de la misma forma, procura agregar algún ingrediente diferente que le dé un sabor nuevo. Claro, manteniendo las guías y recomendaciones que haya ofrecido el médico o Nutricionista según las condiciones de salud de la persona a quien cuidas.
• Sé consistente en el plan que traces a principio de la semana. Solo así sabrás si realmente tuviste éxito en la planificación y podrás hacer los ajustes necesarios si hace falta.
• De ser posible, identifica un plato, cubiertos y vasos por persona. Así evitarán las grandes montañas de trastes en el fregadero y el tiempo adicional que tendrías que sacar para limpiarlo todo diariamente.
• Organiza también las meriendas por día y asegúrate de que tu paciente consuma las mismas entre las comidas.
• Como Cuidador, debes cuidarte también. Así que, cumple con tus comidas y meriendas diarias y siempre que sea posible, siéntate a consumir tus alimentos en un lugar tranquilo y despejado, sin que estés haciendo múltiples tareas mientas comes.

Antes de que llegue el próximo lunes,
¡organiza las comidas de la semana y verás que lograrás
manejar mejor el tiempo en el día a día!