Conoce más sobre este espacio gratuito que ofrece clases y clínicas de salud para los afiliados de MMM

Tras la muerte de su padre, Myrna Feliciano Vega buscaba un lugar en el que su mamá pudiese encontrar una distracción. Pero para su sorpresa, ella también la encontró.

“Ambas somos afiliadas de MMM, así que desde el primer día pude disfrutar del Members Club y acompañarla. Para mami, es un lugar importante. Se entretiene, aprende a usar su teléfono…ha sido maravilloso. ¡Ahora se pasa metida en Facebook!”, comenta entre risas.

El Members Club es un espacio gratuito creado por Medicare y Mucho Más (MMM) para sus afiliados, un centro de encuentro, intercambio educativo y esparcimiento, que ofrece actividades, clases y clínicas de salud para sus participantes. El club tiene un salón de computadoras, mesas de juego y manualidades, áreas de lectura, ejercicios y de coffee break, entre otras amenidades.

“Es un lugar seguro, que fomenta el liderazgo y hace que sus participantes se sientan queridos e importantes”, asegura Yadira Robles Acevedo, coordinadora del Members Club en Bayamón. Además de esta sede, hay otros clubs en Carolina, Manatí, Mayagüez y Ponce. Están abiertos para sus afiliados de lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 3:00 p.m..

 

Un club para el desarrollo educativo, físico y emocional
Gloria Vega López, la mamá de Myrna, dice que en el Members Club ha encontrado su nuevo pasatiempo favorito: aprender a usar su smartphone.

“Mi maestro Roberto Díaz es buenísimo. He aprendido muchas cosas. Nos atienden de maravilla y me entretengo muchísimo”, comparte Gloria. “Hemos hecho muchos amigos en las clases; vengo a hacer ejercicios y a usar la computadora. ¡Yo no puedo estar sin hacer nada!”.

En el caso de Myrna, el Members Club no solo le ha dado la tranquilidad de que su mamá está en buenas manos durante la semana, sino que también ha transformado su vida.

Para mí ha sido muy terapéutico, porque estoy incapacitada. Me distraigo, tengo mi mente ocupada. Hacer Zumba me ha ayudado grandemente”, sostiene.

Madre e hija asisten juntas al “club de los teenagers”, como le dice cariñosamente Gloria, desde hace un año. La experiencia no solo las ha ayudado a ampliar sus intereses y pasatiempos, sino también a sentirse más unidas.

Gloria se excusa para jugar dominó con una amiga que conoció en el club. Antes de partir, comparte con emoción: “Deben venir a final de mes, que celebran los cumpleaños. ¡Me van a traer un bizcocho!”.